Vienen tiempos de caudales de tinta, de aduladores y detractores
sobre la juventud y el género, de quien legítimamente en unos días va a
gobernar en el Sur. Y es preciso señalar la fragilidad de cualquier
análisis que intente solventar la elección por los años o por el sexo. A
quienes utilizan la pluma o el teclado como dinamita dialéctica,
insinuarles que no sean primarios, y que se acojan al rigor cultural.
Susana se supone que es elegida por ser la mejor para lo que es elegida,
y por cuantos epítetos debe poseer quien va a ser Presidenta.
Sería bueno dejar aflorar los valores acuñados, esos que se forjan
en solitario y con los demás, y que dependen del esfuerzo cotidiano en
la calle, en las instituciones, o donde fuere, esa capacidad de abrirse
paso en un entorno tan contradictorio, como para que no se esté
dispuesto a identificar la autonomía del mérito, al margen de atributos
que son sobrevenidos, como juventud y género.
¿Hubiera sido Susana elegida, si tuviera 20 años más y fuese hombre, a
pesar de tener la mismísima valía?
Repasemos dos casos de la rabiosa
coyuntura, utilizando el cercano recurso de Castilla la Mancha ¿es su
Presidenta Dolores de Cospedal de 43 añejos años, joven y mujer,
garantía del buen hacer? ¿O el hecho de ser mujer Ángela Merkel aporta
algo mejor a Europa, que si fuera Ángel Merkel?
La juventud es un valor inmenso no conquistado con ningún sudor,
valiosísimo para innumerables hazañas y un hándicap para otras tantas,
al igual que la experiencia de los años es una alforja llena de
sabiduría para gestionar la vida, y también puede ser una mochila
cargada de cansancio y resabios en ocasiones.
El ritual de elegir a determinadas mujeres “por razones de
anatomía”, tiene un sutil y perverso mecanismo, que suele derivar en el
ejercicio del poder con un “modus operandi masculino”, usándose para
emular lo menos bueno del varón, apuntalando “el modelo thatcherista” y
desmontando la construcción social de género.
La importación de marketing del imperio, que nos hace sucumbir ante
la fascinación de las primeras capas de cebolla, debe quedar al margen
del protocolo, para garantizar que nada tiene que ver con el estatus
biológico, sino con el reconocimiento del “primus inter pares”.
Kechu Aramburu
Publicado por el correo de Andalucia el 29 de Agosto del 2013

Un clásico de los neoliberales de América Latina, a finales del
siglo pasado, intentaba amedrentarnos, recordándonos que en las primeras
elecciones celebradas en Francia después de Mayo del 68, la derecha
gaullista obtuvo una rotunda victoria; personaje interesado en desmontar
la tesis de Foucault, sobre como la religión, la justicia, el lenguaje,
y la anti política, a veces en el mundo occidental se convierten en
estructuras de poder, para enajenarnos a fin de perpetuar los
privilegios.
Por eso, el autoritarismo castrador, la ambigüedad cincelada, el cinismo excusante, la mayoría absoluta como razón del gobierno por decreto, la defunción del consenso, la ausencia de liderazgos, el descrédito de la política, la insoportable convivencia de la opulencia y la miseria. El prostituido ejercicio del magisterio cultural e intelectual, el abuso del diccionario de este tiempo, sustentado en prohibir, suprimir, abolir, discriminar, segregar, reducir, estafar, mentir, suspender, castigar, abonan el campo para salidas populistas, para marcas blancas, para abstenciones pasivas o activas.
Este diseñado desorden económico, este esperpéntico paisaje político, esta injusta justicia, esta inconcebible paciencia de la oposición, de algunos agentes sociales, no deberían dejar que se pudra la fruta.
Es absolutamente insoportable para la gente que está supuestamente en la barrera, el juego de ajedrez del rey, la reina, sus alfiles y peones en este tablero español.
También hay jugadas maestras, en este castillo de naipes, algunas como la del futuro expresidente reorganizando el mapa político andaluz. La de Izquierda Unida eligiendo como coordinador a un avalista del cambio. Otras impúdicas, como la aceptación de un país sobreexpuesto al chantaje por la presunta financiación ilegal de la derecha gubernamental, o miembros de la judicatura, emulando a la vecina Italia en sus transferencias con el poder político para derribar algún gobierno autonómico.
Aquí y ahora ¿quién tiene entonces “palabra” como fundamento de la práctica política?
Por eso, el autoritarismo castrador, la ambigüedad cincelada, el cinismo excusante, la mayoría absoluta como razón del gobierno por decreto, la defunción del consenso, la ausencia de liderazgos, el descrédito de la política, la insoportable convivencia de la opulencia y la miseria. El prostituido ejercicio del magisterio cultural e intelectual, el abuso del diccionario de este tiempo, sustentado en prohibir, suprimir, abolir, discriminar, segregar, reducir, estafar, mentir, suspender, castigar, abonan el campo para salidas populistas, para marcas blancas, para abstenciones pasivas o activas.
Este diseñado desorden económico, este esperpéntico paisaje político, esta injusta justicia, esta inconcebible paciencia de la oposición, de algunos agentes sociales, no deberían dejar que se pudra la fruta.
Es absolutamente insoportable para la gente que está supuestamente en la barrera, el juego de ajedrez del rey, la reina, sus alfiles y peones en este tablero español.
También hay jugadas maestras, en este castillo de naipes, algunas como la del futuro expresidente reorganizando el mapa político andaluz. La de Izquierda Unida eligiendo como coordinador a un avalista del cambio. Otras impúdicas, como la aceptación de un país sobreexpuesto al chantaje por la presunta financiación ilegal de la derecha gubernamental, o miembros de la judicatura, emulando a la vecina Italia en sus transferencias con el poder político para derribar algún gobierno autonómico.
Aquí y ahora ¿quién tiene entonces “palabra” como fundamento de la práctica política?