Blog personal de Kechu Aramburu.
Investigación en Ciencias Sociales: Feminismo,Política,Sociología,Psicopedagogía,Ecología,Exclusión Social, Paz y No violencia, etc.
La apertura de nuevas vías de democratización de la vida pública,
como son las leyes de participación ciudadana, que no solo regulen sino
contengan garantías para el desarrollo de mecanismos de democracia
directa, que empoderen a la sociedad civil, debe ser una estrategia de
actuación inminente, frente al descrédito y al cuestionamiento de la
legitimidad de las instituciones.
Todas las democracias operativas del mundo, tienen instrumentos de
participación política, que trascienden el escenario meramente
electoral. La obligatoriedad de los poderes públicos de cubrir esta zona
desértica, estableciendo nuevos estándares de acceso a la incompleta
democracia, debe ser exigente y diseñado de tal manera que no discrimine
a los que menos poder tienen.
Afianzar la democracia pasa indispensablemente por dar la palabra a
la sociedad civil, sobre todo por las posibilidades de volver visibles a
los invisibles.
Los problemas de la democracia se resuelven con más
democracia, ya que el derecho de participación no está protegido, hay
que articular una participación ciudadana multidimensional transformando
los electores en ciudadanía, e iniciado un proceso de refundación
social, de modo sostenido.
Las leyes de participación ciudadana, son una de las vigas más
sólidas para la ampliación social de los procesos de consolidación de
las democracias, en la medida que se construye la arquitectura para el
dialogo entre la sociedad y el Estado.
Hay participación cívica o no hay democracia completa, pero el debate
sería tramposo si volviéramos a reeditar la polémica de la década de los
sesenta en los países escandinavos, entre una vía meramente
reivindicativa, u otra legitimadora del parlamentarismo, ya que el
binomio representación y participación, forman un matrimonio indisoluble
en el ágora de la democracia.
Este tiempo convulso necesita inexorablemente que la sociedad civil
comparta responsabilidades, en la toma de decisiones. La participación
es una oportunidad para involucrar a la ciudadanía en la gestión de los
asuntos públicos, acredita una Gobernanza más democrática, es una
herramienta para el trabajo común entre las Instituciones y la sociedad
civil, es una inversión y un reto ineludible a los desafíos locales y
supra locales del siglo XXI.
Kechu Aramburu. Publicado en el Correo de Andalucia. El 26 de Abril del 2014
Se ha dejado fuera del Informe PISA al alumnado perteneciente a
la exclusión social. Y a los que no tienen problemas de recursos, PISA
les ha dicho que saben poco, o que no se les enseña adecuadamente, y que
esta generación que se está formando para hacerse cargo de este país
dentro de unos años, están 23 puntos por debajo de la media de la OCDE
en la resolución de los problemas cotidianos, que no están cualificados
para enfrentarse a la vida, por no hablar de los ínfimos resultados en
conocimiento del medio, operaciones matemáticas, o en lectura
comprensiva.
La sociedad actual no considera relevante el saber a secas, sino en lo
que se puede hacer con lo que se sabe. Y resulta que el 28% de los 2.709
encuestados en España, no llega al nivel mínimo para afrontar un
problema cotidiano. Estamos como Serbia o Eslovenia, y 30 puntos por
debajo de Italia o Francia.
En la encuesta hecha por SM, el 87% del profesorado reconoce que no se
está preparando al alumnado para los desafíos de este siglo, el 86%
desaprueba los sistemas de evaluaciones por no permitir valorar las
capacidades de los estudiantes, y el 97% considera que una modificación
de la metodología, mejoraría los resultados.
Las Nuevas Tecnologías no
cambian nada si no va acompañado de un profundo cambio del sistema de
aprendizaje. El 76% piensa que hay que incentivar el pensamiento
crítico, el 71% trabajar las inteligencias múltiples de manera
personalizada, y el 59% fomentar el trabajo cooperativo en las aulas.
Los datos apuntan que los repetidores lastran de manera considerable
los resultados, y que los inmigrantes están casi 20 puntos por encima de
los nativos en la resolución de estrategias, dado el sobre esfuerzo que
han tenido que hacer para adaptarse en España.
El alumnado de intercambios muestra un grado muy superior de autonomía,
lo que parece indicar que la sociedad española es altamente
proteccionista con sus adolescentes, pertenecemos a la cultura del
control. Pero la escuela no es la única responsable, reparte la tarea
con la familia.
A nuestro alumnado no le interesa este currículo
encorsetado, y lo que no motiva no conduce al éxito educativo ni
laboral.
¿Qué habría pasado si se hubieran incluido los datos del alumnado que cursan sus estudios en zonas de exclusión social?
Kechu Aramburu del Rio Publicado en el Correo de Andalucia. El 5 de Marzo del 2014