No se trata de enarbolar ni de enfundarse en banderas; no se trata ni
de victimismos ni de siglas. Se trata de articular territorialmente y
socialmente Andalucía, y no solo para resistir, sino para avanzar y para
alcanzar mayores cotas de bienestar, porque la derecha centralista, la
misma que se opuso en los años ochenta a que accediéramos al
autogobierno de nuestra tierra, por la vía del artículo 151 de la
Constitución con la misma plantilla que las comunidades históricas de
Cataluña y Euskadi, hoy quiere acabar su transición y su reconquista
tomando el indomable Sur.
Y eso se puede hacer de dos maneras, por la
puerta falsa que es manoseando los no pocos errores cometidos por
quienes están en el poder, o por la principal que es por demérito de
quienes gobiernan, de quienes dejan los espacios sin cubrir, de quienes
se olvidan de sectores, que terminan convirtiéndose en caldo de cultivo
de las posiciones más ultras.
Es legítimo, pero sobre todo es insostenible para Andalucía que los
defensores del centralismo hegemonicen por arriba o por abajo esta
tierra, y lo es porque hoy están culpabilizando a las autonomías del
déficit del Gobierno central, que casualmente triplica al de las
comunidades, y porque el estrangulamiento financiero, al que nos someten
mediante el arbitrario e interesado reparto es letal para los
andaluces. La voladura del Estado del Bienestar social, que ha decretado
Madrid como excusa, está concluyendo con salvajes cotas de desigualdad.
Por eso, y para evitar eso, cúmplase el Estatuto andaluz.
Kechu Aramburu del Río.
Publicado el de Febrero del 2014 en elCorreo de Andalucia
En estos días, donde la edad de la muerte de Jesucristo marca el
aniversario del intento de golpe de Estado en España, es obligado
resucitar la historia del 23 F y sus no desactivados efectos
colaterales.
La nostalgia de franquismo actúa como una leyenda, en no pocos
sectores de la sociedad, bajo el lema “con Franco vivíamos mejor”,
resaltando entre otra cosas que no existía la lacra de la corrupción y
el alarmante paro que ha devastado este país.
Murieron biológicamente, Franco, Blas Pinar, Fraga, Milán del Bosch,
Armada, Topete, y otros muchos, pero sobrevuela el espíritu de esa
escuela, “Al Suelo” del hemiciclo, que la pactada transición no ha
zanjado todavía.
Y hoy cuando el Rey aparece como valedor de la cuasi interrumpida
democracia, es necesario confirmar que lo que Juan Carlos I salvó fue la
monarquía, que hoy alberga tantos claros oscuros de un pasado y un
presente tan incontable, que además de una ley de transparencia,
necesita una enmendalla de movilización y consenso social.
Después de la marcha de los Suarez, los Carrillo, los que quedan han
envejecido, la propia constitución necesita actualizarse, la política
necesita renovarse, no vaya a ser que solo sean los Papas Benedicto y
Francisco los que den lecciones ¡tuviera que ver¡
¿No es un golpe de guante blanco la deserción de Iberdrola, o la
tramitación ultra rápida de los nuevos límites de la justicia universal
que permitirá a culpables pasearse por el planeta sin podérseles juzgar,
o una ley de extranjería que permite el uso y abuso de armas
disuasorias que terminan acabando con la vida de seres humanos, por no
tener papeles, venir en pateras y ser del color de la vergüenza?
Da la impresión que el principio de Lampedusa cabalga de nuevo por
esta España, no tengamos miedo a recuperar la memoria, y no emulemos a
Sodoma y Gomorra, miremos para atrás, para saber cómo no tenemos que
seguir para adelante.
Kechu Aramburu del Rio.
Publicado en el Correo de Andalucia el 21 de Febrero del 2014
Los efluvios sucesorios del PP son similares a la fumata blanca
papal, pero con otro ritual.Los partidos políticos, no son sectas, pero
tampoco ágoras, son estructuras, basadas en relaciones de poder, cuyas
dimensiones en la toma de decisiones son estrictamente piramidales,
salvo excepciones.
Las pautas, como evidencia Rajoy, consisten en que además de tener la
autoridad que da el cargo, hacerse notar en el mando, ya que para
ejercer de verdadero bombero es necesario actuar en las tinieblas como
un pirómano, que permita manejar bien los tiempos y los escenarios,
apagando con la manguera del ordeno. El miedo es otro ingrediente sin el
cual, el acatamiento tiene dificultades, miedo a perder o a no ganar
algo, siempre en tensión, el miedo huele al miedo.
Los Javier Arenas, son de otro molde raza superviviente que ha hecho
patria interna en el partido andaluz, que está tocado, pero no herido,
con el olfato curtido en el potente tablao sevillano, y sabiendo librar
las batallas desde donde se ganan, detrás de las bambalinas, diestro en
la política de alianzas internas, y hoy ya con un visible maridaje
político con Sáenz de Santamaría, a la espera que su partido quede en
segundo lugar en la elecciones europeas, para finiquitar a su adversaria
común, la secretaria general Cospedal, la agraviada mayor en el
escalafón, cuyo desconocimiento del trabajo fontanero de un partido,
amén de otras cuitas, la sitúa como la siguiente. Y Sanz y Zoido sólo
peones de quienes juegan en el gran tablero.
Por eso la designación del malagueño Bonilla es de guion, llevaba
preparándose para esta nueva faena toda la vida, ha dicho, no tiene
enemigos declarados, y ha sabido hacer el circuito del éxito sin que se
le note, solo tiene algunos miles de víctimas en su currículo, pero no
votan a nivel interno, son los afectados por el desmantelamiento del
sistema de dependencia y de los recortes en igualdad y violencia de
género , cuyas resoluciones llevan su firma. Pero aun así, no le
perdamos la pista a este hijo de emigrantes y nieto de jornalero,
elementos sobrevenidos del parentesco.
Kechu Aramburu del Rio
Publicado en el Correo de Andalucia,
el 14 de Febrero del 2014
Antes, los bebes nacían rodeados de efusivas muestras de afecto,
sonajeros, ositos… hoy desde el minuto cero lo hacen rodeados de
tecnología. El cliqueo del siglo XXI es prodigiosamente excluyente, no
necesitan jugar, ni ver la tele, ni oír música, no necesitan a sus
madres, ni a sus maestras, solo necesitan un pulgar y un aparato
digital.
No consumen papillas, consumen tecnología, el mega objeto es el nuevo
nicho de la industria adaptada a las habilidades de cada infante, por lo
que es un mercado no solo no tocado por la crisis, sino que aporta
suculentos dividendos, que incorporan hasta aplicaciones para garantizar
la patología de la adicción.
Un tercio de los menores de 4 años en España son usuarios de estos
artefactos que vienen con 100.000 juegos dirigidos a este público. El
uso casi exclusivamente lúdico del chupete 2.0, acompañado de los
grandes intereses comerciales que se mueven en la Red, hacen del
incontrolado producto un arma algo más que peligrosa.
La debilidad del adecuado uso de las nuevas tecnologías, el disruptivo
síndrome de abstinencia que provoca su regulación familiar o escolar, la
brecha con las generaciones no nativas en la digitalización llamada
“analfabetas táctiles”, hacen que debamos incorporar al menos, el
triangulo de la precaución.
La sofisticación tecnológica se ha traducido para algunas familias y
docentes en comodidad y tranquilidad, y el resultado es que desactiva
la posibilidad de trabajar las competencias básicas de la información y
la formación socialmente relevante.
El desafío para las instituciones públicas, y las educativas, es como
sustanciar el nuevo paradigma de enseñar a pensar, a partir de imágenes
y no a partir de ideas, por supuesto incorporándolo sin confrontarse,
ya que la batalla estaría perdida antes de darla, porque la colonización
de las pantallas no tiene nada que envidiarle a la de América.

La frustración que esta crisis de valores está provocando en la
sociedad, hace que las personas prefieran recurrir a un objeto antes que
a una persona.
El apabullante mensaje que hay detrás de este nuevo
filón, de quien maneja este yacimiento táctil, es la piedra angular de
la nueva filosofía,
“desconectarte de la realidad”, porque el
aislamiento es la garantía de la dominación.
Kechu Aramburu.
Publicado en el Correo de Andalucia el 9 de Febrero del 2014
Ha muerto el último, Mandela, un rebelde, y prisionero, que llegó a
presidente de Sudáfrica, y se convirtió en el mito de la dignidad, el
hombre que en la cárcel revisó sus ideas e hizo una autocrítica radical
de sus convicciones, su extraordinaria dimensión como leyenda se la da
combinar el sentido político con el valor de la ética.
Mandela descubrió
que las actitudes arrogantes de los jefes, más que de su sentimiento de
superioridad, procedían del miedo a perder sus privilegios.
Madiba
comprendió que la reconciliación es posible si no se traiciona la
memoria, que la injusticia siempre comienza por los actos más pequeños, y
que la lucha debía hacerse por un mundo más decente e insobornable, ese
es su legado, hoy aparcado por la mayoría de los gobernantes.
Demasiados líderes mundiales, junto con autoridades acompañados del
sector privado, renuevan en conferencias y aniversarios su compromiso
político a larguísimo plazo con el desarrollo sostenible. Pero valiosos
recursos, tales como los diamantes, el oro, el petróleo, la madera o el
agua, el negocio de las armas, de la droga, del arte, de la industria
del lujo, son la causa directa de muchos conflictos o suponen un factor
importante de las contiendas bélicas y de cuello blanco. Por ello,
resolver la propiedad, el control y la gestión, es fundamental para
instaurar la economía del bien común.
La vulneración de los derechos humanos en España, condenando a
demasiados millones de personas a la miseria y al empobrecimiento es un
acto de barbarie, ultrajante para la conciencia de este pais. La paz y
la democracía están vinculadas íntimamente, juntas constituyen una
alianza que consolida ciudadania. Y se construye promoviendo el
empoderamiento de la sociedad civil, eje catalizador de la construcción
de una paz sostenible.
Kechu Aramburu del Rio
Publicado en el Correo de Andalucia el 31 de Enero del 2014
Las estrategias de prevención entreveradas, tienen el riesgo de
convertirse en tácticas de contención. Las evidencias de este tiempo
fatídico, son “un agotamiento” de algunas fuerzas políticas en su
continente y en su contenido.
Otras minoritarias se han tornado en
algunos casos en avestruces disecados, “reproducidas como hongos en su
seno y hacia fuera” e instaladas en la oposición a sí mismas, y unos
movimientos sociales en su mayoría “encasillados en la inmediatez” y
fragmentados, sin referencias ni referentes aglutinadores de una
estrategia común para provocar el cambio.
El retrato, tiene su parangón en la derecha amamantadora de todos los
poderes, que se está plasmando con no pocas grietas en la fachada de su
arquitectura, en Andalucía se ha presentado la oferta preelectoral del
Movimiento Ciudadano de Albert Rivera versus Cataluña, el otro jirón el
reciente partido creado por Ortega Lara, amén de las embrionarias
Fundaciones colaterales al PP, que materializan siglas y opciones aun
más ultras, que junto con UPyD, y la aposentada formación asturiana de
Álvarez Cascos, constituyen “piezas desgajadas del puzle del omnímodo”,
con marca blanca o en color negro de victimas.
Si a esto se le suma el mayor fraude de la democracia en cuanto
oferta electoral, con una política devastadora para España, “alguien
debe responder”, a la pregunta, porque “por omisión” se está frenando la
articulación de la sociedad civil, único a estas alturas con
credibilidad para ser motor fiable, pero insuficiente, para la
reconstrucción de este invertebrado país.
Es letal la sangría social que está provocando “el virus de
desafección a la política”, su traducción es regalarle las instituciones
a los de siempre, y eso desemboca en “el síndrome de la tortuga”, para
atrás mejor que para adelante.
Las izquierdas, la Izquierda política y social, tienen que quitar
oxido a su maquinaria, tienen que dejar de instalarse en el conformismo
electoral, están obligadas por responsabilidad, a estar a la altura de
lo que se necesita, que es “organizar la alternativa” al declive del
gobierno y de la política con mayúscula, a sumar y a no ser excluyentes,
a no activar fugas, pero tampoco ser cómplices de los retrocesos.
Se
tardan décadas en ganarse la confianza y
minutos en perderla.
Kechu Aramburu
Publicado en el Correo de Andalucia el 17 de Enero del 2914
Nadie sospechoso, ni el gobierno ni la oposición, ninguno de los que
pagamos con nuestros impuestos para que nos informen sobre la realidad,
se han atrevido a decir lo que hace horas rubrica, debidamente
documentada, una organización no gubernamental.
Que las 20 personas más ricas del Estado español poseen una fortuna
similar a los ingresos de 10 millones de españoles, y que la mitad de la
riqueza mundial está en manos del 1% de la población, que posee unos 81
billones de euros.
Que la concentración del 46% de la riqueza esté en manos de una
minoría supone un nivel de desigualdad “sin precedentes”, que amenaza
con “perpetuar las diferencias entre ricos y pobres hasta hacerlas
irreversibles”.
Que hay 13,6 billones de euros no registrados y en terceros países de
baja tributación, por lo que en realidad la concentración de riqueza es
mucho mayor.
Además 210 personas se incorporaron el año pasado al club de los
multimillonarios, cuya fortuna supera los mil millones de dólares,
formado por 1.426 personas que concentran una riqueza de casi 4 billones
de euros.
Ingenuos, pero sabedores articulan un discurso, que algunos deberían
usar como programa de mínimos. Compromiso de no utilizar paraísos
fiscales para evadir impuestos, no utilizar la riqueza económica para
obtener favores políticos, que las inversiones sean públicas y que se
destine la recaudación fiscal para proporcionar a la ciudadanía sanidad,
educación y protección social, universales.
Prevenir que los intereses de las élites económicas y financieras
sean los que marquen la agenda política, en detrimento de los intereses
de la mayoría de la población.
Fortalecer la calidad democrática en España, rendición de cuentas de
los cargos públicos con la ciudadanía y combatir de manera inflexible la
corrupción.
Señalan que “el caso de España es especialmente preocupante” por los
efectos de las políticas que se han adoptado, que han castigado de
manera especial a las clases medias y a las personas más desfavorecidas,
no sin apuntar que son esos ricos, entre otros muchos, los que tienen
el poder de acabar con las desigualdades.
Kechu Aramburu
Publicado en Correo de Andalucia el 14 de Enero del 2014