miércoles, 8 de enero de 2014

Los efectos de la LOMCE en zonas de exclusión social.

 



El panorama derivado de los recortes aplicados en educación provoca que España retroceda al 3,9% del PIB en educación en 2015, con una caída de la inversión de hace 25 años. Lo cual a finales de este año va a suponer una reducción de más de 7.000 millones de euros desde el inicio de la crisis, lo que provocará el descenso de cerca de un 20% por alumno, siendo la ley Wert la que consolida esta tendencia. “Mercado”, “competitividad”, “resultados”, “rendimiento económico”, marcan a lo largo de toda la ley el horizonte de lo que por educación entiende la LOMCE: reducir el sistema educativo a la capacitación laboral de las nuevas generaciones, arrinconando su función primordial en la formación integral de las personas y en la construcción de una sociedad culta y democrática. Pero es que además tampoco la LOMCE da respuestas a los requerimientos de capacidad de innovación, investigación y trabajo en equipo, que tantas empresas demandan y necesitan.

Detrás de la LOMCE se esconde una concepción selectiva y excluyente de la educación, que pasa a identificar el rendimiento académico, cuando se confunde evaluación con calificación, con los aspectos básicos y fundamentales del desarrollo personal de los alumnos y alumnas. La perspectiva de la compensación de las desigualdades, de “una escuela pública de todos y para todos”, de la inclusión educativa que forma parte del trabajo y responsabilidad de los docentes, queda claramente en suspenso con esta ley.

Y es la LOMCE quien abre la posibilidad a los centros privados de seleccionar a sus alumnos y alumnas, aparcando la atención a la diversidad, las necesidades educativas específicas, a los que tienen dificultades de aprendizaje, que no tendrán sitio en un centro privado, porque estos centros no atenderán  esos problemas. Y por eso esta ley olvida las garantías de una educación de calidad para todos y apuesta por la segregación y la exclusión. Sólo admiten a quienes tienen éxito escolar o dinero para pagarlo, pues atender a toda la pluralidad y diversidad de la población les haría bajar en el ranking de la élite. Y bajaría su demanda por parte del público selecto que vería cómo sus hijos e hijas se “mezclan” con quienes no consideran “adecuados”.

Dicha ley actuará como una herramienta para la segregación y la exclusión, ya que, en el objetivo de “reducir la tasa de abandono educativo temprano y mejorar la tasa de población que alcanza nivel ESO”, no ofrece más medida que la multiplicación de reválidas al término de cada etapa o la segregación temprana.

En lugar de entender la evaluación como un instrumento, al servicio de la detección de problemas en el proceso de enseñanza-aprendizaje, con el compromiso inmediato de ofrecer propuestas de mejora, la reválida se convierte en método obsesivo de clasificación, etiquetaje y encasillamiento del alumnado, al tiempo que un mecanismo de control del currículo (“Los criterios de evaluación y características generales de las pruebas que componen ambas evaluaciones serán fijadas por el Gobierno para todo el Sistema Educativo Español, previa consulta a las Comunidades Autónomas”. Serán, además, “calificadas por especialistas externos al centro”).

Paralelamente, la Administración se lava las manos de su responsabilidad en los resultados de dichas evaluaciones, culpabilizando de las dificultades y problemas exclusivamente al alumnado y eventualmente a los centros: el principal objetivo de esta reforma es mejorar la calidad educativa, partiendo de la premisa de que esta debe medirse  exclusivamente en función de los resultados de los estudiantes y no de los niveles de inversión, número de profesores, número de colegios, y resto de variables sociales.

La apuesta por la segregación llega a cotas alarmantes cuando afirma que “el proyecto educativo de calidad podrá suponer la especialización de los centros (…) por tipología del alumnado”. La LOMCE entiende por tanto la educación como un espacio en el que se manifiestan y subrayan las diferencias y oportunidades sociales, en lugar de asumir su irrenunciable papel integrador. Por el contrario, sólo una enseñanza que respeta y atiende la realidad diversa de las aulas puede asumir el reto de reducir el riesgo de exclusión social de parte de su alumnado, de contribuir a la cohesión social y de dar respuesta a las capacidades e intereses de cada alumno y alumna.

Esta es una ley profundamente privatizadora  que desmonta el modelo educativo de igualdad de oportunidades, porque introduce una nueva definición del Sistema Educativo Español (Art. 2.bis), que supone situar en un plano de igualdad al conjunto de agentes públicos y privados que “desarrollan funciones de regulación, de financiación o de prestación del servicio de la educación en España”. Supone de facto la consagración de las empresas, corporaciones empresariales y grupos diversos que financian, prestan o regulan la educación como parte del Sistema Educativo, en pie de igualdad con el sector público educativo, abriendo las puertas a una mayor profundización en el proceso de privatización.

Además establece que la programación de la red de centros se establecerá de acuerdo a la “demanda social” y suprime la obligación de las Administraciones educativas de garantizar plazas “públicas” suficientes, especialmente en las zonas de nueva población. Esta redacción, que modifica el art. 109 de la LOE, transforma sustancialmente la actual responsabilidad que tiene el Estado de garantizar el derecho a la educación mediante una programación general de la enseñanza que asegure una red pública, gratuita y de calidad, además de un sistema de becas y ayudas para que ningún estudiante sea expulsado del sistema educativo postobligatorio por motivos económicos. Al eliminar el término “públicas” de la redacción, establece la posibilidad de creación de centros privados con dinero público, estableciendo que las administraciones garantizarán la existencia de plazas en las zonas de nueva población, en función de la “demanda social”, que cada administración podrá interpretar de acuerdo con su orientación.

Avanza incluso más, invirtiendo radicalmente el principio básico de todo Estado Social y de Derechos democrático, consagrando la subsidiariedad de lo público respecto a lo privado. Es decir, convierte la educación pública en subordinada y dependiente de la educación privada subvencionada, estableciendo que la programación de la educación obligatoria tendrá que tener en cuenta la oferta de centros privados concertados existente además de la demanda social.

El término “talento”, inusual en la literatura pedagógica contemporánea, recuperado de la terminología bíblica para utilizarlo en esta Ley, se orienta en un sentido selectivo que es contrario al principio y la orientación básica de la pedagogía y la psicología actual: toda persona tiene capacidad y deseo de aprender a lo largo de toda la vida. Es un profundo error científico seguir creyendo en el siglo XXI que se nace con talento o no, o unos con un talento muy reducido y otros con un talento extraordinario, y que la educación no puede cambiar ese hecho, sólo ubicar a cada cual en el carril correspondiente al talento que le ha tocado. Unos, en el carril de los estudios de excelencia, y otros, en el carril de la formación para el trabajo. Este prejuicio sin fundamento es el que ha funcionado, hasta épocas recientes, que a los deficientes psíquicos no se les educaba, porque se consideraba que era un esfuerzo inútil. Sería un error volver a considerar el modelo de los supuestos “talentos”, que valora la inteligencia como algo innato e inamovible y que hay que clasificar a los sujetos para dar a cada uno una vía diferente, según el juicio que se determina en edades tempranas. Esto fue lo que llevó a determinar a temprana edad que Albert Einstein no tenía talento y era un fracasado escolar. Lo que la escuela debe contribuir es a desarrollar la capacidad de apasionarse por el aprendizaje de todos los jóvenes. Esto sólo es posible a través de un proceso de aprendizaje motivador, que facilite realmente que todas las personas puedan desarrollar su inteligencia, hasta el máximo de sus potencialidades. 

Los itinerarios que plantea esta reforma son la vía para seleccionar y clasificar cuanto antes al alumnado, desgajándolo del tronco común en educación. Itinerarios que son una restauración prehistórica,  y que no conducen a reducir el abandono y el fracaso escolar, sino a eliminar progresivamente la igualdad de oportunidades y la formación común durante la etapa obligatoria. Los datos internacionales confirman sistemáticamente que los países con buenas puntuaciones en PISA, como los países nórdicos, poseen también un alto grado de comprensividad (es decir, sin vías selectivas y diferenciadoras en la enseñanza secundaria obligatoria). Es más, los países que segregan a edades tempranas tienen resultados menos igualitarios, es decir, hay mayor conexión entre el estatus socioeconómico de la familia y los resultados escolares. La mayor parte de Europa eligió el camino contrario hace años no sólo porque el otro era injusto, pues sobra evidencia de que condena al alumnado de familias en desventaja, sino porque era ineficaz, pues privaba a la sociedad de una reserva de talento. El informe del 2012 de la OCDE titulado Equity and Quality in Education: Supporting Disadvantaged Students and Schools, muestra cómo la equidad y los buenos resultados académicos van de la mano.

La LOMCE implanta de hecho diferentes itinerarios desde casi el comienzo de la ESO. Con el denominado curiosamente “programa de mejora del aprendizaje y el rendimiento en 2º y 3º de la ESO”, es decir desde los 13 años, agrupando al alumnado que haya repetido al menos un curso y quienes tienen dificultades, ofreciéndoles un currículo devaluado, algo que hará muy difícil incorporarse a 4º de ESO desde este programa y superar posteriormente la reválida para obtener el título de ESO, por lo que parece buscarse que este programa acabe siendo la “vía natural” hacia la nueva Formación Profesional Básica, otro segundo itinerario. 

La Formación Profesional Básica (FPB) sustituye a los actuales PCPIs (Programas de Cualificación Profesional Inicial). Mientras que los PCPIs estaban dirigidos a dar una oportunidad al alumnado con mayores dificultades de aprendizaje para evitar el fracaso escolar al final de la escolarización obligatoria (mayores de 16 años) y conducían a la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria, la FPB se adelanta a partir de segundo curso de la ESO, a los 15 años, si se ha repetido. No da acceso directo a la Formación Profesional de grado medio y, aunque se contempló en el 2º borrador la posibilidad de adquirir el título de Graduado, no propone medidas adecuadas para que esa posibilidad pueda hacerse realidad, algo que condena de hecho a este alumnado a la marginación social, pues no le permite continuar sus estudios o insertarse en el mundo laboral con una mínima titulación básica. Además no sería una opción muy excepcional (como los PCPI) sino una vía ancha para conducir de forma masiva hacia la FPB a un alumnado muy joven. Esta filosofía segregadora se traslucía muy claramente en el primer redactado del anteproyecto en donde se proponía empujar a estos programas a los que tuvieran una “situación socioeconómica desfavorable”, equiparando pobreza y poca capacidad para el estudio.

La separación tajante de cuarto de ESO en dos vías, la de enseñanzas académicas, que conducirá al Bachillerato, y la de enseñanzas aplicadas, que conducirá a la Formación Profesional, continuará con la diferenciación temprana del alumnado. De hecho se adelanta la vía hacia la formación profesional a 3º de ESO, a través de asignaturas optativas, para que en 4º los itinerarios hacia la FP o el Bachillerato estén "bien diferenciados", derivando cuanto antes a la población escolar con mayores dificultades o menos recursos hacia la FP de grado medio, convirtiéndola de nuevo en una vía de segunda categoría, impidiendo además que se pueda pasar de una opción a otra. 

Estos itinerarios suponen una segregación clasista, un ataque directo a la compensación de las desigualdades de origen. Cuanto antes se segrega más se atenta contra la igualdad de oportunidades y se niega la capacidad de cambio de niños, niñas y adolescentes. Por ello la filosofía de este modelo educativo apunta claramente a generar más desigualdades y favorecer una sociedad aún más clasista que la existente. 

Además la LOMCE producirá un retroceso pedagógico, en términos de “la letra con sangre entra”, la cual fue progresivamente sustituida por la educación de atención a la diversidad,  y quiere ahora acabar con las metodologías activas, reduciendo el número de asignaturas y centrando la carga lectiva en unos contenidos enciclopédicos, controlados por las reválidas. Nadie ha probado, todavía, que más horas de clase, más deberes en casa, más repeticiones, más autoridad “a secas” del profesorado y más horas de las materias, llamadas, fundamentales, mejoren los resultados. La metodología didáctica de la Ley Wert da por sentado, no sólo que cualquier tiempo del pasado lejano fue mejor, sino que los camareros y las cajeras sólo necesitan ”sumar y restar”.
Escrito por Kechu Aramburu del Rio
Publicado el 6 de Enero de 2014 en:

EduCan 2.0 

sábado, 4 de enero de 2014

Qué magos, qué reyes

Calificar de irreverente, “herodiana” y por ello censurable una determinada mirada de la fecha, como si estas letras olieran a Baudelaire, Voltaire o Freud, sería una irresponsabilidad, por no permitir que corra el aire un poco más.

Los Reyes Magos unen historia y religión. A lo largo de los siglos muchos han salido en su búsqueda. Marco Polo vio sus tumbas en Irán, la emperatriz Elena se hizo con sus restos, Federico Barbarroja robó su sepulcro. Actualmente reposan en la catedral de Colonia. Es imposible saber con certeza si el féretro dorado custodia a los auténticos Reyes Magos. Lo que está claro es que su viaje no terminó el día en que regresaron de Belén.

Los alambicados datos refuerzan la fascinación de estos misteriosos personajes. El Evangelio de Mateo, que cuenta la verdad teológica, no dice cuántos eran, pero sí que llevaban oro, incienso y mirra, que viajaron desde Oriente hasta Belén, intrigados por una estrella que anunciaba el nacimiento de un rey, y que se enredaron con el sanguinario Herodes. 

 Amén de ser los primeros no judíos que lo reconocieron como Dios, celebrando la Iglesia a partir del siglo IX la Epifanía, para designar la fiesta de la revelación de Jesús al mundo pagano. 

La Institución Católica como el pueblo en general han versionado los hechos y la personalidad de estas figuras, incluyendo el presunto estatus real. 

Aunque Benedicto XVI ha cuestionado con brocha gorda en su libro “la infancia de Jesús”, la existencia de mula y buey en el pesebre, así como la fecha y el origen de su nacimiento, dejando solo en pie, precisamente la virginidad de Maria.

El poderoso atractivo litúrgico de la Noche de Reyes, la fuerza ceremonial, la explosión de belleza, el culmen de la alegría infantil, las desaforadas añoranzas de los mayores, el derroche de los que tienen, el calvario de los que no pueden.

Todo ello está envuelto en un finísimo papel de simbologías donde la magia la ponen la publicidad, los grandes almacenes, el mercado, el despilfarro, el consumismo más miserable, y se reconvierte la esencia cultural en “fiestas comerciales” donde se certifican con mayor crudeza, las diferencias sociales de los niños pobres y de los niños ricos, hasta herir la sensibilidad. 

Esta es la barbarie domesticada en un mundo sin piedad, con quienes no pueden sufrir más.

Kechu Aramburu del Rio.
Pubicado por el Correo de Andalucia el 3 de Diciembre del 2014

viernes, 27 de diciembre de 2013

Estamos tocando fondo

Reconozco que no hice caso al 15-M, vi el discurso del monarca en vivo y en directo y pase a engrosar la escuálida cifra de telespectadores que vieron el mensaje navideño, la más baja de los últimos 15 años.
 
Un dato simbólicamente relevante, fue que la cadena pública perdió casi un millón de personas, de esas que mayoritariamente tienen puesta la TV sin sonido, y a pesar de todo cambiaron en ese momento de canal.
 
 Mi vergonzante excusa tiene nombre de curiosidad, y de expectación por si decía algo… merecedor de suavizar el balance.

No soy ajena al pacto de Estado para no emitir críticas sobre la Casa Real, y aminorar la bastarda realidad de la Zarzuela para no debilitar la Monarquía. Pero dado que los acuerdos entre los grandes de España, sin la consulta al pueblo soberano, no vinculan más que a quien los ata, algunas solo somos esclavas del tono del respeto, y de la coherencia de los principios.

De todos es conocido que al rey se le escriben los discursos, en este caso es reconocible una desconsiderada deslealtad con su señor, ya que la pluma del texto pactado, rezuma algo así como tener el enemigo en casa, la foto amarillenta de un jefe obligado a quedarse hasta que se balsamice el temporal. 



Mas que grave, parece que en una situación de autentico drama nacional, su majestad articule el discurso, con la conmoción del apoltronado en el palco de honor, relatando sin más pulso que el de la recomendación o el consejo. Inadmisible la ausencia de autocritica por sus desmanes y los de sus allegados, y vergonzosa la no asunción de responsabilidad por el uso de la monarquía para beneficio suyo y de sus familiares.

Y en cuanto los titulares sin rellenar, sobre la gran nación española, frente al no reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado, lo sitúa en una soflama preconstitucional. Y como pre colofón el recuerdo excluyente con las víctimas del terrorismo vinculado a la doctrina Parrot, sin mencionar la Paz, y por el contrario el olvido más miserable para con las 50 víctimas de violencia de género. 


Y termina con una mención constitucional cuando todas las semanas firma leyes, de las que emanan decretos sobrevenidos que están dinamitando dicha Carta Magna. 

Kechu Aramburu
Publicado en el Correo de Andalucia el 26 de deciembre del 2013

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Sin tregua

Espero que ningún ministro, y menos el presidente, tenga la osadía de desear felices fiestas navideñas a ningún habitante del territorio español, y menos a quienes van a vivir unas fechas, con demasiadas carencias básicas.

Y para colmo además este gobierno aprovecha el calendario, tal como aprendieron en la escuela del generalísimo, para abordar leyes, reformas, y tramitaciones de esas que necesitan vacaciones del pueblo para decretarlas. 

Me estoy refiriendo a la alcanforiana ley del aborto de Gallardón y Cía. El autor material se despacha con cuatro afirmaciones, tan tóxicas y venenosas como las siguientes: “se están vulnerando los derechos del no nacido”, “lo llevo en el programa electoral”, “mis principios son los que me llevan a defender el derecho a la vida”, “las mujeres no son culpables sino victimas”.

En este contexto, ante tanta infamia y desahogo del flamante ministro, es necesario hacer un esfuerzo de contención y administrar la rabia, la ira, la indignación y la desesperanza, porque son malos tiempos para el cuerpo a cuerpo. O sea que de forma ordenada y serena, le diré que coincido con su señoría en que las mujeres sí son víctimas, sus víctimas. Jóvenes y más mayores que no han sido agraciadas con la cuna de quienes podéis alimentar cuantas bocas se abran en vuestras casas, y por el contrario la mayoría, que necesitan por responsabilidad con los nacidos, no tener hijos a los que no puedan alimentar, personas que no han tenido educación sexual, porque no es una asignatura que tengáis en nuestras escuelas.

Son tan miserables las dos potentes deudas, con el ala ultraconservadora de su electorado y con el sector destituido de la iglesia de Rouco Varela, que le llevan ahora a dinamitar la ley de plazos, que tiene el respaldo del 75% de la población y del 100 por cien de quienes hacen uso de ella. Norma en la que habíamos conseguido las mujeres ser dueñas de nuestras decisiones, de nuestras vidas y de nuestro futuro, sin que los psiquiatras, o tutores en forma de hombres, tuvieran nuestros destinos en sus manos, condenándonos a la tutela masculina en pleno siglo XXI.
 
No tenemos el vicio de abortar, pero si el derecho a decidir cuándo y cómo queremos ser madres, tan elemental como que nosotras parimos, y nosotras decidimos.
 Kechu Aramburu del Rio
Publicado en el Correo de Andalucia,
el 21 de diciembre del 2013

domingo, 15 de diciembre de 2013

Herrero y cuchara de palo

Y como sería saludable, para la higiene democrática, refrescar la ocultación deliberada del vecino de enfrente. Señalar que nos encontramos casualmente en estos tiempos de descomposición de la materia vinculada a la ética, de significativos aminoramientos mediáticos del mal no menor de la patronal andaluza.

Nos despertamos con un Herrero, presidente de la CEA que se va, lo cesan, huye. No da igual, pero es irrelevante, el caso es que cuando el barco se hunde por la proa de la concertación social, como capitán chusquero, que huye de la nave, bajo la socorrida excusa del relevo generacional, deja tras sí una herencia del siguiente calibre, un déficit de casi doce millones y medio de euros, el despido de casi la mitad de la plantilla, con dos ERE, obligatoriedad de devolver más de un millón de euros de programas de cooperación no llevados a cabo, amén de un asunto del color de lo turbio, turbio y fanganoso del "caso Promoción VPO" que no ha entregado, y que esta ya denunciado a la fiscalía y, catalogado como estafa, además del llamado descuadre de cerca de 14 millones de Sareb.

Es decir que la parte de las subvenciones que la Administración andaluza, dinero público que se les había concedido con fines de interés social, y hoy el paradero debe estar en los agujeros particulares, porque no se encuentra, cosa que la justicia deberá resolver, pero dejemos claro que, todos moros o todos cristianos, por lo que, unos no son unos rateros y otros sólo han metido la pata…

Aquí nadie, que no esté en condiciones de ser auditado permanentemente, está exento de que se le atribuya el pecado de la indecencia, por volatizar los recursos, de esta tierra andaluza, saqueada por quienes disponen de más, para invertir en los que tienen de menos.

Kechu Aramburu 
Publicado en el Correo de Andalucia, 
 el 12 de diciembre de  2013

domingo, 8 de diciembre de 2013

No me distraigas

Ayer la pobreza, al siguiente el del medioambiente, el otro el de la discapacidad, y así todos los días, todos los meses, sin piedad sometidos a la tiranía del santoral del calendario del recuerdo, del homenaje, de la sensibilización o del contraataque del una vez al año que no hace daño. 

Un día se lucha contra el recorte a las pensiones, al siguiente contra el fraude, al que viene contra el copago sanitario, el día después contra la reducción de las becas, y así incansablemente nos preparamos, y los preparamos. Y frente a las agresiones, vamos respondiendo de uno en uno, o todos a la vez, les da igual. 

Agotados unos, y poco erosionados los otros en esta guerra de guerrilla, resultado del tiralíneas de un capitalismo renovado que nos tiene entretenidos y distraídos, sacándonos de las trincheras a merced del diseño de quien maneja, de quienes sutilmente nos marionetiza. 

Y hoy y para llegar a fin de mes, de año y de la vida, con las menos visitas posibles a psicólogos y psiquiatras y con los menos ansiolíticos ingeridos, nos decretan sin esfuerzo el qué se debe hacer. No se me ocurriría menospreciar esas obligadas navidades, esas Semanas Santas, esas ferias, ese fútbol, esos toros, esa economía sumergida promovida y consentida por los que dicen combatirla, ese cuidado extremo del cuerpo, que neutraliza la crisis de la industria de la belleza y que se parece “solo un poco” a lo que hacían los romanos con el circo para sedar a su pueblo.

Y en este tiempo convulso de desmontaje del andamiaje, toca sellar o abrir la reflexión de la carta magna, de la Constitución, más que enarbolar banderas y banderines, como perchas de un pasado, que tiene un presente con nuevas demandas, nuevos actores, y múltiples príncipes, que no solicitan, sino exigen revisar lo superado, lo resuelto, lo mejorable, lo necesariamente imprescindible para seguir caminando juntos de forma diversa, y con las menos fisuras posibles.

 No solo es la monarquía, ni el derecho al trabajo, que también, sino ese artículo por el que los dos grandes partidos, un fatídico verano del 2011, decidieron modificar bastardamente el consenso de un referéndum y dar “prioridad absoluta” al pago de los intereses y el capital de la deuda pública con la banca y secuaces, sobre las necesidades básicas de los súbditos de este país.
Kechu Aramburu
Publicado en el Correo de Andalucia,
el 6 de diciembre del 2013

jueves, 5 de diciembre de 2013

La marca ideológica

Insumisos o derogando, estamos frente a la verdadera marca de este gobierno, que con la armadura del llanero, y justo cuando se ha apoltronado, nos muestra el currículo oculto de su programa, Wert y su macro-ley es un escudo de material fungible y peligroso, que tiene todo el teclado del fin de una era.

El fusilamiento de este modelo educativo, significa la reconversión laboral de los profesores suprimiendo horas de filosofía, plástica, música y tecnología; los colegios elegirán a los alumnos y no a la inversa, se doblarán los gastos familiares con la compra de nuevos libros de textos, los consejos escolares se vaciarán de la participación de la comunidad educativa, las evaluaciones externas dejarán fuera al alumnado de zonas deprimidas, se ocupará de los “excelentes” y se desocupará de los más débiles, se podrá aprobar la secundaria y suspender las revalidas para hacer usuarios de las academias privadas, la caída de las becas superará la cifra de los seiscientos mil, se incluirá con indicadores del mercado y de cuna, el determinismo desde temprana edad, para decidir qué hacer con el itinerario profesional de la juventud.

Hasta aparcar y fulminar las enseñanzas éticas y cívicas en las escuelas, órdago sin paliativos, del siguiente tenor, los centros educativos tal como se legislará con lo aprobado por el gobierno Rajoy, y según se ha pactado con la Conferencia Episcopal, que todavía no ha procesado el último mensaje del jefe de la curia, posicionándose públicamente contra los mercaderes y sus secuaces, deberán disponer de la oferta de la asignatura de religión, versus como legítimamente viene siendo, en demasiados lugares “aulatorio de cines de Ben-Hur” con doblaje y moraleja, contando y computando la nota del visionado para la media, con esos nueve y diez que se les otorga merecidamente a los buenos, buenos… No habrá alumno que no decida ser devoto durante la Secundaria por el bien de su nota de corte.

Y en consecuencia, prácticamente todos los adolescentes del país, se verán privados del derecho y la obligación de haber aprendido el manual de la vida, haciéndose caso omiso a todos los informes internacionales, que señalan como la “educación en valores” desde la escuela es el mejor arma frente a las violencias múltiples

Kechu Aramburu

Publicado en el Correo de Andalucia 30 de noviembre del 2013