La apertura de nuevas vías de democratización de la vida pública,
como son las leyes de participación ciudadana, que no solo regulen sino
contengan garantías para el desarrollo de mecanismos de democracia
directa, que empoderen a la sociedad civil, debe ser una estrategia de
actuación inminente, frente al descrédito y al cuestionamiento de la
legitimidad de las instituciones.
Todas las democracias operativas del mundo, tienen instrumentos de
participación política, que trascienden el escenario meramente
electoral. La obligatoriedad de los poderes públicos de cubrir esta zona
desértica, estableciendo nuevos estándares de acceso a la incompleta
democracia, debe ser exigente y diseñado de tal manera que no discrimine
a los que menos poder tienen.
Afianzar la democracia pasa indispensablemente por dar la palabra a
la sociedad civil, sobre todo por las posibilidades de volver visibles a
los invisibles.
Los problemas de la democracia se resuelven con más
democracia, ya que el derecho de participación no está protegido, hay
que articular una participación ciudadana multidimensional transformando
los electores en ciudadanía, e iniciado un proceso de refundación
social, de modo sostenido.
Las leyes de participación ciudadana, son una de las vigas más
sólidas para la ampliación social de los procesos de consolidación de
las democracias, en la medida que se construye la arquitectura para el
dialogo entre la sociedad y el Estado.
Hay participación cívica o no hay democracia completa, pero el debate
sería tramposo si volviéramos a reeditar la polémica de la década de los
sesenta en los países escandinavos, entre una vía meramente
reivindicativa, u otra legitimadora del parlamentarismo, ya que el
binomio representación y participación, forman un matrimonio indisoluble
en el ágora de la democracia.
Este tiempo convulso necesita inexorablemente que la sociedad civil
comparta responsabilidades, en la toma de decisiones. La participación
es una oportunidad para involucrar a la ciudadanía en la gestión de los
asuntos públicos, acredita una Gobernanza más democrática, es una
herramienta para el trabajo común entre las Instituciones y la sociedad
civil, es una inversión y un reto ineludible a los desafíos locales y
supra locales del siglo XXI.
Kechu Aramburu.
Publicado en el Correo de Andalucia.
El 26 de Abril del 2014
Se ha dejado fuera del Informe PISA al alumnado perteneciente a
la exclusión social. Y a los que no tienen problemas de recursos, PISA
les ha dicho que saben poco, o que no se les enseña adecuadamente, y que
esta generación que se está formando para hacerse cargo de este país
dentro de unos años, están 23 puntos por debajo de la media de la OCDE
en la resolución de los problemas cotidianos, que no están cualificados
para enfrentarse a la vida, por no hablar de los ínfimos resultados en
conocimiento del medio, operaciones matemáticas, o en lectura
comprensiva.
La sociedad actual no considera relevante el saber a secas, sino en lo
que se puede hacer con lo que se sabe. Y resulta que el 28% de los 2.709
encuestados en España, no llega al nivel mínimo para afrontar un
problema cotidiano. Estamos como Serbia o Eslovenia, y 30 puntos por
debajo de Italia o Francia.
En la encuesta hecha por SM, el 87% del profesorado reconoce que no se
está preparando al alumnado para los desafíos de este siglo, el 86%
desaprueba los sistemas de evaluaciones por no permitir valorar las
capacidades de los estudiantes, y el 97% considera que una modificación
de la metodología, mejoraría los resultados.
Las Nuevas Tecnologías no
cambian nada si no va acompañado de un profundo cambio del sistema de
aprendizaje. El 76% piensa que hay que incentivar el pensamiento
crítico, el 71% trabajar las inteligencias múltiples de manera
personalizada, y el 59% fomentar el trabajo cooperativo en las aulas.
Los datos apuntan que los repetidores lastran de manera considerable
los resultados, y que los inmigrantes están casi 20 puntos por encima de
los nativos en la resolución de estrategias, dado el sobre esfuerzo que
han tenido que hacer para adaptarse en España.
El alumnado de intercambios muestra un grado muy superior de autonomía,
lo que parece indicar que la sociedad española es altamente
proteccionista con sus adolescentes, pertenecemos a la cultura del
control. Pero la escuela no es la única responsable, reparte la tarea
con la familia.
A nuestro alumnado no le interesa este currículo
encorsetado, y lo que no motiva no conduce al éxito educativo ni
laboral.
¿Qué habría pasado si se hubieran incluido los datos del alumnado que cursan sus estudios en zonas de exclusión social?
Kechu Aramburu del Rio
Publicado en el Correo de Andalucia.
El 5 de Marzo del 2014
La historia la escriben los pueblos, no la reescriben las
editoriales, ni los intereses espurios de quienes truncaron parte del
proyecto político de Adolfo Suárez.
Ahora toca rendirle honores, pero sobre todo toca recuperar la verdad
del antes, del durante, y el después del golpe de Estado, de la
Transición y de algunas zonas sepia de la historia de España. La
enfermedad del olvido que aquejó al presidente, no borra casi ningún
renglón de los escritos por él, y por la ciudadanía española.
No es fácil, pero sí posible seguir reconstruyendo cada palmo del
trayecto, porque sabemos y porque estuvimos. Se nos ha querido hurtar la
verdad incómoda, pero hemos mimado los contenidos de la memoria de esa
época, para no repetir los errores y aprender de los innumerables
aciertos, y hoy con la despedida de Suárez, estamos más liberados para
contar la historia no narrada y vivida, amén de desclasificar los
papeles del llamado «Pacto de silencio de la Transición».
El uso de la agonía del presidente ha sido una perversa utilización
de la vida y de la muerte del personaje, por parte de quienes manejan
sin demasiados escrúpulos los destinos de este país. Parece algo
inmoral, vivir con antelación un duelo público, escenificando las pompas
fúnebres venideras.
A Zarzuela se le informa de casi todo, y se presupone que los
secretos de Estado convierten en tumbas al emisario y al emisor, salvo
que lo que se pretenda sea utilizar una figura como recurso político y
mediático para fines neutralizadores, como en este caso, la voz de dos
millones de personas marchando «por la dignidad», eso que los poderes
han considerado de alto riesgo para la nación, y por eso han convertido
en ‘No&Do’ la antesala de la muerte del presidente.
La tapadera de los farisaicos elogios, distorsionan la foto del
político que, en contra del post-franquismo, osó con la colaboración de
Carrillo y de las movilizaciones ciudadanas, legalizar al PCE, además de
prologar la ley del divorcio frente a las cúpulas eclesiásticas.
Tampoco a nadie se le oculta que, el error de su no apoyo al referéndum
andaluz terminó de dinamitar su UCD, diana de la derecha española.
Pero
aquella transición se ha agotado y ahora son necesarios nuevos proyectos
constitucionales, políticos y sociales.
Kechu Aramburu del Río.
Publicado en el Correo de Andalucia 28 de Marzo del 2014
Esta desestructurada sociedad, que no da cobijo más que a quienes
mercantilizan el dinero, el poder y los tonos grises, tiene serios
agujeros por donde se disuelven y neutralizan las expectativas, y las
esperanzas, de un pueblo situado en el trayecto de la abulia, y no solo
por razones socioeconómicas, sino fundamentalmente de valores.
El sabio pueblo chino describe cualquiera de las crisis a partir de dos
rasgos: la toma de conciencia del peligro y el reconocimiento de la
oportunidad para cambiar, para salir del alarmante inmovilismo.
Este país, estos amigos y estos menos amigos, que tienden a condenar el
talento y el éxito ajeno entre iguales, y que le salvan la vida a
aquellos con quienes no se pueden comparar, se abastecen del gran pecado
capital que es la envidia, y que es irrefutablemente una declaración de
inferioridad, es el gusano roedor del mérito, por eso a menudo el
silencio de algunos y algunas está lleno de ruidos.
Hay un poema de Marianne Williamson, que era el favorito de Mandela, y
que recitaba así: “Nuestro temor más profundo no es que seamos
inadecuados, sino que seamos demasiados trabajadores, o lúcidos, o
premiados…”
Hay una aproximación al síndrome del avestruz, sencillamente inmoral, en
un plano más profesional y humano, que consiste en estar mal visto que
te vayan bien las cosas inmateriales. Detrás de este tipo de conductas
se esconde un artefacto tan sibilino como destructivo, que no solo nos
adultera, sino que paraliza los avances de la sociedad ya sea en la
educación, en la lucha por la igualdad y en tantos otros frentes… Según
la RAE la envidia está definida como una emoción, “deseo de algo que no
se posee, tampoco intelectualmente”, lo que provoca “desdicha al
observar el bien ajeno” y nos lleva a poner el foco en nuestras
carencias.
Es tiempo de “marchas por la dignidad”, empecemos por nosotros mismos y
dejemos de demonizar el éxito ajeno para comenzar a valorar y aprender
de las debilidades y las fortalezas que han permitido a otros y a otras,
subir algún peldaño para construir un mundo ,sencillamente, algo mejor.
Kechu Aramburu del Rio.
Publicado en el Correo de Andalucia el 21 de Marzo del 2014
La fecha de hoy es mítica, porque nacieron y murieron dos notables de
la historia de la humanidad. Nació en 1879 el científico alemán A.
Einstein, quién desarrolló la teoría de la relatividad, y en 1883
falleció el pensador alemán K. Marx, creador de la doctrina del
socialismo científico.
Sin sus aportaciones, hoy sería todo tan distinto… que es posible que estuviéramos reflexionando sobre el sexo de Bambi.
Por eso, si Einstein levantara la cabeza y viera el abuso del
relativismo cultural que se está llevando a cabo, rayando en el
nihilismo absoluto, para describir la emborronada biografía de Rouco,
máximo representante del nacionalcatolicismo más fundamentalista,
pensaría que la competencia crítica de los opinaderos ha sido abolida, y
algunos siguen siendo intocables.

Porque, el ya hoy ex-presidente de la Conferencia Episcopal, cesado
por el Papa Francisco, ha sido la vara de mando de la ideología más
ultra de este país, marchándose apocalípticamente, y entrometiéndose en
temas civiles, como la supuesta ruptura de España, apoyando la teoría
conspirativa del 11 M, la obligatoriedad de la asignatura de religión
católica como materia evaluable, advirtiendo la fragilidad del
matrimonio para la conservación de la familia y recordándonos como, la
punta de su iceberg, estuvo contra los anticonceptivos, contra el
divorcio, incluso contra la Constitución, terminando con una soflama
contra el fantasma del aborto.
Rouco, olvidó decir que ha muñido los asuntos económicos con la Santa
Sede, de la forma más costosa para los españoles, creyendo el 80% de
estos que la Iglesia debe pagar el IBI por sus 100.000 inmuebles, la
mayor propietaria de los bienes rústicos y urbanos de este país, y de
los que está exento, dejando de ingresar 3.000 millones y recibiendo en
subvenciones 11.000 mil millones de las administraciones públicas, en el
marco de los privilegios que le otorga el gobierno de España.
Recuerdo
que Marx dijo: “La razón siempre ha existido, pero no siempre de una
forma razonable.”
Kechu Aramburu del Rio
Publicado el 14 de Marzo del 2014, en el Correo dee Andalucia
¡Qué sobrecogedora estructura! Mucho más sutil y a la inversa es la
que se plantea en las sociedades desarrolladas por parte de los poderes y de la extendida
cultura masculina.
Por eso, no se trata de gestionar la feminización de la
supervivencia, se trata de atravesar cada día la barrera del sórdido
sonido, y adentrarte en la cotidianidad de unas cifras que son el
desgarrado testimonio de una gran parte de las mujeres de este país.
Mujeres en paro, 2.477.864, de nuevo aumenta en más de dos puntos
frente al masculino. La brecha salarial alcanza el 23% .Un millón de
amas de casa buscan empleo, mientras un 31% de varones más que al inicio
de la crisis, declaran que no buscan empleo y se dedican a la casa. Con
la reforma laboral el 67% de las mujeres ha perdido su empleo. Las
pensiones son un 39% más bajas que las de los hombres. Más de 8 millones
de personas viven en situación de pobreza y exclusión, de los cuales el
60% son mujeres. Y el 22% de las españolas confiesan haber sufrido
alguna vez en su vida un episodio de violencia física, sexual o
psicológica.
Se constata pues que la desigualdad económica y social está
profundamente feminizada, ya que el reparto de la renta y la
redistribución de los recursos, no sigue pautas de igualdad, sino que
sus miembros acceden en un orden jerárquico, presidido por criterios de
género.
Siendo la rúbrica del sagrado matrimonio de la reforma educativa de
Wert, y la reforma Gallardón contra la ley del aborto, quienes están
dinamitando la historia de las conquistas de igualdad.
Esta guerra integral contra la mayoría de la población, nos recuerda
que el capitalismo es hijo del patriarcado y que su negocio familiar les
resulta más que rentable, hay que recuperar la memoria y saber que nada
se conserva sin resistencia.
Kechu Aramburu.
Publicado el 8 de Marzo de 2014 en el Correo de Andalucía
No se trata de enarbolar ni de enfundarse en banderas; no se trata ni
de victimismos ni de siglas. Se trata de articular territorialmente y
socialmente Andalucía, y no solo para resistir, sino para avanzar y para
alcanzar mayores cotas de bienestar, porque la derecha centralista, la
misma que se opuso en los años ochenta a que accediéramos al
autogobierno de nuestra tierra, por la vía del artículo 151 de la
Constitución con la misma plantilla que las comunidades históricas de
Cataluña y Euskadi, hoy quiere acabar su transición y su reconquista
tomando el indomable Sur.
Y eso se puede hacer de dos maneras, por la
puerta falsa que es manoseando los no pocos errores cometidos por
quienes están en el poder, o por la principal que es por demérito de
quienes gobiernan, de quienes dejan los espacios sin cubrir, de quienes
se olvidan de sectores, que terminan convirtiéndose en caldo de cultivo
de las posiciones más ultras.
Es legítimo, pero sobre todo es insostenible para Andalucía que los
defensores del centralismo hegemonicen por arriba o por abajo esta
tierra, y lo es porque hoy están culpabilizando a las autonomías del
déficit del Gobierno central, que casualmente triplica al de las
comunidades, y porque el estrangulamiento financiero, al que nos someten
mediante el arbitrario e interesado reparto es letal para los
andaluces. La voladura del Estado del Bienestar social, que ha decretado
Madrid como excusa, está concluyendo con salvajes cotas de desigualdad.
Por eso, y para evitar eso, cúmplase el Estatuto andaluz.
Kechu Aramburu del Río.
Publicado el de Febrero del 2014 en elCorreo de Andalucia