viernes, 26 de marzo de 2010

Aprendiendo a desaprender.

Relato de Kechu Aramburu. Dedicado a su alumno.

Lo siento, sé que no ha sido fácil sobrellevarnos a las/os llamados "normalizadas/os".

Una vez me dijiste que ¿por qué tenias que venir todos los días a los mismos sitios, a la misma hora, para ver las mismas caras, a los mismos profes? Y además para que te contásemos qué es el sistema métrico decimal, o las reglas generales de la acentuación, o la revolución neolítica, la organización básica de la células, incluso la utilización del can, por si necesitaras emular a Obama con el yes we can.

Sé que no te interesa nada de esto, adaptado o sin adaptar, ni para saborear el inaccesible éxito, ni para convertirte en erudito, ni tampoco para hacerte sabedor de la sabiduría, ni siquiera te interesa la multiplicación de los peces ¿verdad?

No lo he adivinado, me lo has contado: te gusta el Betis en el campo, las cofradías en el palco de tu casa, delante de la pantalla, no te disgusta manejar el ratón del ordenador, y dirigir a tu manera los destinos del universo, que te permite el sustituible teclado, también me has confesado que lo que te encanta de verdad es tu amiga, esa tan tímida y retraída, como fantástica, y que todavía no me has presentado. Luego ha llegado Harry Potter y nos has hecho creer que devorabas el libro, daba igual, comprobamos que sólo era virtual. Te regalé dos pasa-páginas de color morado, con un lema que reza “tolerancia”, se trataba de ir poniendo la fecha y el número de la susodicha página, sutilmente siempre desaparecía el inútil paginador, tú seguías diciendo que ibas por la página 147, casi era lo de menos, te concentrabas, te observábamos, y cuando se acercaba la hora de tomarle el pulso curricular a Harry Potter tú ya estabas agotado, y las manillas de tu reloj particular, te alertaban que era el tiempo de desconectar.

Esta mañana hablé con las otras maestras y decidí empezar por donde tocaba, te pedí permiso para ordenarte el interior de tu mochila, y ponerte al día los papeles; cuando la abrí y la volqué sobre la mesa (mis compañeras eran testigas) lo primero que apareció fue una hormiga viva, literalmente una hormiga, a partir de ahí entendí lo que tenía sentido y lo que no, el resto del material te pedí que me lo regalases, y sólo te dejé en tu envolvente cofre a tu amigo Harry Potter.


¿Nunca te había dicho que te pareces a la miel y no a la hiel, y que por eso todas las abejas, y los abejorros, acuden a ti?

Lo sé, si te molestan respondes, si te pegan te defiendes, si te insultan, es tu ley la cumples, y la devuelves, también intuyo, mi pequeño Robinsón, que si pudieras vivir en tu isla, sin nadie que te mirase mal, sin nadie que te hablase mal, te podrías hacer mayor. También sé que si llegara algún día un pirata o una pirata, y te sonriera, te respetara, y te quisiera, no sólo llegarías a ser mayor, sino que serías un pequeño gran hombre.

He visto cómo tu registro emocional tiene desactivada la audición del “NO”, por eso cada día me has obligado a ensayar las estrategias para acompañarte, para que cuando apareciera el patrón del comportamiento hostil, que me indicaba que podías estar ante el predictor más significativo de tus riesgos académicos y sociales, yo pudiera reaccionar. Entendí que teníamos que apostar por ti, tanto o más que por las y los demás, contigo he vuelto a recordar que se puede mandar sin dar órdenes.

Me parece tan espectacular el dispositivo que te has montado en tu cerebro, esas antenas que se encienden casi siempre cuando detectan el conflicto, intentando si te dejan no abrasarte, siempre te marchas a tu guarida, al otro lado del lado, a protegerte, allí nadie conscientemente te incordia, eres ya parte del paisaje humano, recorres el corto pasillo, y te detienes de vez en cuando, delante de los despachos, para ser observado, las manos en los bolsillos de tu chándal verde y blanco, la mirada perdida, allí no hay peligros, allí no hay desafíos, allí tú crees que estás entre iguales, están los mayores.

Mira, nos dicen, los que dicen algo, que los negativistas desafiantes (como os llaman) es el apodo de vuestro marcador para diferenciar y tratar, que tu familia, tus educadores y educadoras, tenemos que actuar siempre, siempre (ante y durante los bloqueos de vapor y los cruces de caminos) y que a posteriori, (durante y después del colapso) para incorporarte a la flexibilidad y a la tolerancia ante la frustración que te determina.Así de rotundo.

¿Qué curioso, verdad?, y qué elemental a la vez, sólo se les olvida que, en algunos pocos casos, detrás de ese diagnóstico hay desolación, marginación, rupturas, injusticias, carencias, pobrezas, desestructuración y exclusión social. Por eso “yo que sé, tú que sabes” si en vez de aquí, vivieras allí.

Termino diciéndote que acepto “el desafío de la realidad”, pero para cambiarla, claro, a cambio prométeme que intentarás seguir sobreviviendo, para cuando yo sea menos joven y tú algo mayor, y yo siga siendo profe, y tú ya quizás no estés en la cantera, y hayas emigrado con tu equipo a primera división, entonces pueda enviarte, sin adaptación un poema de mi maestro Mario llamado “El currículum” que dice así en el collage de sus estrofas:

“El cuento es muy sencillo
usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica
entonces
usted muere.”

Hasta siempre, tu profe.
Kechu Aramburu.
Viernes de dolores, 26 de abril de 2010.

domingo, 21 de marzo de 2010

¡Me declaro viva!


Kechu Aramburu:
Hago mías las palabras de
Chamalú (Indio Quechua)



Saboreo cada acto.

Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí,
entonces me portaba como los demás querían
y mi conciencia me censuraba.

Menos mal que a pesar de mi esforzada
buena educación siempre había alguien difamándome.
¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó
que la vida no es un escenario!
Desde entonces me atreví a ser como soy.

El árbol anciano me enseñó
que todos y todas somos lo mismo.

Soy guerrera:
mi espada es el amor,
mi escudo el humor,
mi hogar la coherencia,
mi texto la libertad.

Si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme,
no hice de la cordura mi opción.
Prefiero la imaginación a lo indio,
es decir, inocencia incluida.

Quizás solamente teníamos que ser humanos.

Sin amor nada tiene sentido, sin amor estamos perdidas y perdidos,
sin amor corremos el riesgo de estar de nuevo
transitando de espaldas a la luz.

Por eso es muy importante que sea el amor
lo único que inspire tus actos.


Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra
detrás de las palabras; no soy un sabio,
sólo una enamorada de la vida.

La mejor forma de despertar es hacerlo
sin preocuparse porque nuestros actos
incomoden a quienes duermen al lado.

La meta no existe, el camino y la meta son lo mismo.
No tenemos que correr hacia ninguna parte,
sólo saber dar cada paso plenamente.

Cuando somos más grandes que lo que hacemos,
nada puede desequilibrarnos.
Pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes
que nosotros, nuestro desequilibrio está garantizado.

Quizá sólo seamos agua fluyendo;
el camino nos lo tenemos que hacer nosotras y nosotros.

Más no permitas que el cauce esclavice al río,
no sea que en vez de un camino tengas una cárcel.

Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez.
Amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad
que pulula por doquier, infectando almas
y atrofiando corazones.

La gente está tan acostumbrada a ser infeliz,
que la sensación de felicidad
les resulta sospechosa.

La gente está tan reprimida, que la espontánea ternura
le incomoda y el amor le inspira desconfianza.

La vida es un canto a la belleza,
una convocatoria a la transparencia.

¡ME DECLARO VIVA!

domingo, 7 de marzo de 2010

“Feminismo sin burka”


Eso, representa Nani Carvajal, la inquebrantable periodista, que intentó “camuflarse” tras el look de apariencia frívola, obsesionada por la estética, para poder bucear sin censuras, por la ética informativa, social y de género.

Llevo más de un cuarto de siglo haciendo la travesía con ella, y pongo por testigo la historia, que ha sido cofundadora de todo esto y más, con alguna de nosotras, de la primera revista feminista “Mujeres del Sur”, del primer Libro Blanco de la mujer en Sevilla, de la creación de “Las Cigarreras”, de la APDM, y del Grupo 7, y así sin tregua apostando sin tapujos por un feminismo sin apellidos, hasta llegar aquí. Hicimos también un recorrido por la investigación, la reflexión y el debate. Pero ella era una “broker” y tras avatares secuenciales, partidarios y personales de unas y otras, Nany llegó a la Presidencia de la Fundación María Fulmen, y allí volvimos a congregarnos como patronas, una parte del feminismo sevillano, para seguir en el artesanal empeño de crear espacios de visibilidad para las mujeres, que desemboquen en afluentes compensatorios de tan costosa discriminación.

Nani ocupó bastantes telediarios poniendo el foco en los temas de género, era la portavoz oficial y oficiosa, les puso la voz y el rostro a ellas, a nosotras, a todas. Sé que tiene exclusivas, desde el punto de vista mediático, espectaculares, pero que guarda en el anonimato por razones de ética profesional, de complicidad con las afectadas.

Persistente en la denuncia y en el barrido de las fronteras, cruza del Tiro de Línea a los Reales Alcázares con el mismo discurso, y el mismo disfraz, la lucha incansable por las doblemente necesitadas. Genuinamente atrevida, sin más burka que el de sus convicciones, subida en el andamiaje de una lucha titánica, se ganó la Presidencia de la centenaria Asociación de la Prensa de Sevilla, y hoy con un ejemplar currículo de sol radiante ha conseguido brillar hasta destellar, con las alforjas cargadas de proyectos tangibles, de transparencia, de solvencia, de marcador de garantías.

Ahora, Nani, nos toca informar, formar y concienciar medularmente no sólo desde las tribunas, sino sobre todo en el tajo, hay que desmaterializar el consumo mediático, virtual, y recurrente del feminismo. Tenemos que quebrar el feminismo de la beneficencia, que entretiene nuestros singulares objetivos del milenio, hay que reconducir el feminismo del victimismo que amarillenta y “morbosea” la nitidez y la emergencia de nuestros derechos. Hay que solapar el feminismo de sobremesa, que nos convierte en mercancía rosa y adultera la frágil consideración que tenemos como tema de Estado.

Es tan necesario concienciar, sensibilizar, y seguir conquistando trozos de igualdad, de paridad, de democracia, de reparto, de bienestar. Hay que estar dentro y fuera, arriba y abajo, en lo institucional y en lo social, con las excluidas y con las que no votan, con las minorías y con la mayoría, con todas sin excepción.

Es tan largo el camino, amiga, tantas las pausas, que te propongo un trato: hagamos un pacto, con los hombres cómplices, con los hombres por la igualdad, con los compañeros de viaje, para la hegemonía gransciana. No vale sólo volver a los orígenes, hay que diseñar el futuro de nuevo, como hace años hicimos con lo que hoy ya es presente, derechos formales y discriminación positiva, hay que ganarle la batalla a los privilegios, a la masculinización, a las desigualdades, a la violencia, a la subalternidad, tenemos que otear que en el horizonte son posibles las sociedades igualitarias, para no sólo resistir y sobrevivir, tenemos que marcar una hoja de ruta que señale una convergencia con lo emergente, que no nos impida que lo urgente solape lo importante, que el caso no sea el ocaso, que lo invisible no sea lo irrelevante. Para todo ello pongamos la historia, la ciencia, la matemática, la física, la diplomacia, el sindicalismo, la medicina, el derecho, la economía, las instituciones, la política, a darle jaque-mate al feudalismo de género, y subvertir los parámetros que apuntan como normal y natural a los que se han instalado en la mayoría, considerando inevitable la existencia de un segundo sexo.

No puede ser que la crisis tenga nombre de mujer, que la exclusión tenga nombre de mujer, que la pobreza tenga nombre de mujer, que el analfabetismo tenga nombre de mujer, que la dependencia tenga nombre de mujer, que las tareas peor remuneradas tengan nombre de mujer, que los salarios más bajos tengan nombre de mujer, que la prostitución y los malos tratos tengan nombre de mujer.

¿Es humanamente correcto, socialmente correcto, políticamente correcto haber condenado a la fatalidad a la mitad de la población por razones de género?

Por todo y para todo esto Nani es un honor para todas nosotras, que te concedan el Premio Meridiana en la sección medios de comunicación, este año, como toda la vida en reconocimiento a tu compromiso con las mujeres. Ha sido y es un placer compartir contigo durante más de veinticinco años este apasionante viaje por el feminismo. Gracias por dejarte utilizar, gracias por tu esplendido papel delante y detrás de las cámaras. Decía Oscar Wilde, que: “cualquiera puede simpatizar con las penas de una amiga, simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima”. No dudes amiga que así es.

Kechu Aramburu del Río.
Feminista. Vicepresidenta de la Fundación Maria Fulmen.
Sevilla, ocho de marzo de 2010.

domingo, 26 de julio de 2009

Nuestro absentismo escolar, y vuestro planeta indolente.


Escrito por Kechu Aramburu,
en Sevilla, el 26 de julio de 2009.


Decía María Zambrano que educar es preparar para la libertad. Pero partimos del consenso de que la educación se configura, sobre todo, como motor para la transformación social, entre otras cosas para la lucha contra las desigualdades. Y empezando por los planes integrales para la prevención, seguimiento y control del absentismo escolar, (tema estrella), que aún siendo notables, parecen ciertamente insuficientes, ya que “la condición” limita su objetivo a las mejoras, no al cambio, de las condiciones socioeconómicas y culturales, que suelen estar en la raíz de dicho absentismo escolar, y del abandono prematuro del sistema educativo. Por este motivo es imprescindible el desarrollo de actuaciones, también en el ámbito de los servicios sociales, salud, empleo, formación, etcétera.

La integración escolar en el marco de la diversidad, tiene que ser un paso previo y simultáneo para la integración social, tanto en la etapa escolar como adulta. Desde esta perspectiva, la educación no puede ser reduccionista, quedándose en el ámbito escolar, sino que debe orientar su esfuerzo, hacia la inserción familiar y económica, ya que se trata de conseguir la inclusión social completa. La escuela, estaría invalidada si no estuviera plenamente insertada, en la comunidad a la que pertenece.

Debemos apostar por acentuar, y profundizar, la creación de escuelas comunitarias, cooperativas, inclusivas, dialógicas y democráticas, revisando los límites de las actuales programaciones, ya obsoletas, creadas en función de los intereses del "mercado," para ir trabajando por competencias, tal como aconseja la UNESCO para el siglo XXI en le Informe Delors. Todo ello como modelo de Escuelas abiertas a la Comunidad, en la que se está enclavada, y con un plus de conexión con programas y servicios, dedicados al alumnado en general, y especialmente, con problemáticas de exclusión social, que debe recibir una enseñanza de validada calidad.

Parece evidente, que la escuela no puede asumir sola, la responsabilidad social ante las diferentes manifestaciones de inadaptación, a la que están sometidos amplios sectores de la sociedad. La intervención educativa, no sólo debe actuar como elemento de referencia, y planificación, sino como ámbito de yacimiento, y explotación de recursos.

Las reflexiones a las que nos emplazaría, por lo tanto, la comunidad educativa serían:

a.- Análisis del deterioro social, de los entornos de los centros educativos, como decía Vigotsky.

b.- Conocer las dificultades y disfunciones que conlleva el proceso de enseñanza-aprendizaje, ante y durante la crisis de las políticas educativas, en “la era de los brotes negros”.

c.- Tratar las causas, que provocan entre el profesorado: dudas, incertidumbres, y en algunos casos, desactivación para la adopción de medidas a aplicar, e inexistencia de modelos para intervenir, y todo ello, como decía Freire, provoca que el docente esté cuestionado en todas sus vertientes.

d.- Investigar el complejo proceso, que ha provocado un grave deterioro socioeducativo: aumento de la agresividad, absentismo escolar, desmotivación, conductas disruptivas, apatía e indiferencia, ausencia de normas, des-estructuración familiar, inexistencia y desmembración de las redes de apoyo social, carencia de criterios, valores y atonía en general.

e.- Búsqueda de propuestas, alternativas, y creación de bancos de recursos, ideas, etcétera, ante el aumento de las desigualdades, desequilibrios e injusticias sociales, que inciden en el mundo educativo.

En este sentido, la ruptura del circulo vicioso, entre la falta de horizontes, y la crisis de civilización, en sus diferentes variables, nos demanda luchar desde distintos frentes, como creadores también de conciencias, para vencer el fatalismo, e iniciar un proceso global de integración social, tal como indicaba Ramón Flecha en sus investigaciones, en la búsqueda de las necesarias y suficientes herramientas ínter-disciplinares.

Por lo cual, el objetivo “titánico” es, además de tejer los hilos de la escolaridad, quebrar el absentismo, formar y generar cultura entroncada con la inserción laboral, empeñando todo ello, en la implicación, e integración, de la escuela en su entorno, y contexto.

El reto que significa la educación de esta ciudadanía, nos lleva a contemplar nuevos espacios: Acción-Formación-Participación, por lo que entran en juego dos factores fundamentales: organización escolar y comunidad educativa. Entendidas como columna vertebral de la acción socio-educativa, teniendo siempre presente tanto las disponibilidades, que tiene tanto el sujeto, como las posibilidades que les proporciona el mundo para desplegarlas. Siendo, por lo tanto, la base de todo ello el desarrollo comunitario y la participación ciudadana; en suma la competencia individual y la social deben ser objetivos inseparables. Y todo esto incluido en el paquete de una solvente optimización de los recursos, y una suficiente financiación educativa.

El modelo debe pretender, la configuración de un proyecto socioeducativo, basado en la interrelación entre: Centro-Familia-Comunidad y Entorno. En consecuencia uno de los ejes vertebradores por excelencia debe ser, la Enseñanza Compensatoria, como herramienta de discriminación positiva, que incorpora una Ley Orgánica para dar respuesta a la diversidad, que plantean las nuevas sociedades multiculturales, y donde las demandas de los nuevos modelos de familia, y de articulaciones sociales, exigen que las desigualdades no sean un elemento segregador. Esto está ya consagrado, tanto en la Carta Magna, como en el Estatuto de Autonomía, garantizando el derecho a una educación de calidad, universal y gratuita, sin merma por razones de raza, género, clase, discapacidad física, psíquica o sensorial, o cualquier otra.


El objetivo es conseguir que la ciudadanía, en su conjunto, acceda en igualdad de condiciones al sistema educativo, y se le garanticen las más altas expectativas, en función del desarrollo potencial de todas sus capacidades, vinculado a “las adaptaciones de sus necesidades y posibilidades”.

Entendiendo, que la incorporación a itinerarios curriculares al uso, tiene que añadir “el elemento de flexibilidad”, para situarnos en el umbral de la equidad educativa, como palanca de la transformación social.

Corresponde a las Administraciones competentes, en este caso, no sólo a la educativa, tener un modelo “garantísta” de actuaciones preventivas y compensatorias, para asegurar, sin excepciones, la escolarización, adecuándola a las condiciones de desigualdades que presenta el alumnado.

La polarización de la sociedad llamada “del darwimismo social”, sociedad de los dos tercios, que incluye dentro del mercado de trabajo a dos tercios de la población, mientras que el tercio restante se encuentra en paro estructural, establece desde su origen, desigualdad de acceso a la formación y a la información.

Se trata pues de poner en marcha actuaciones singulares, y potentes, para conseguir Comunidades educativas más cualificadas, para intervenir en la educación de una ciudadanía más crítica, más justa, y más igualitaria, con pleno acceso, al “paradisíaco” Estado del Bienestar Social, del que disfruta la minoría, y al que aspira la mayoría.



Firmado: Kechu Aramburu del Río.
Profesora de Filología y Género.

domingo, 24 de mayo de 2009

“Ni corruptos, ni contentos”, “ni cínicos, ni oportunistas”.


Mi querido maestro, mi querido Mario Benedetti, ahora que te has ido, te confesaré que a veces te fui infiel intelectualmente, no dormía cada noche sólo con tu poemario. Sino que en muchas ocasiones, mientras cerraba los ojos para repasar las convicciones que aprendí de ti: tu sentido de la traición, de la coherencia, tu compromiso con la vida, tu desprecio por los ególatras, y tus célebres frases, “ni corruptos, ni contentos”, “ni cínicos ni oportunistas”; en la nebulosa de mis sueños serenos pero inquietantes, no conseguí olvidar a García Lorca, a F. Pessoa, a Machado, a Cernuda, a Neruda, a nuestro Alberti… Pero tu antología convertía mis emociones en pasiones, y tardaba en recuperar la monogamia de tus versos.

Ahora más que nunca mi olvido está lleno de memoria; y aunque sé que ese sentimiento no formaba parte de tus principios, yo Mario no he tenido más remedio que tirar por la borda los rencores; recuerdo que tú siempre decías “que la verdad será, porque no hay olvido”.

Aunque el tiempo nos conmine, yo como tú no me doblego, pero es brutal el desasosiego, el código de agobios que dejo para luego; pero no me quedaré inmóvil, no quiero que me juzguen sin tiempo.

Voy a hacer una pausa, y no lloraré las mentiras, sino cantaré las verdades, sin pretextos, sin apiadarme de mi misma, aunque no siempre he entendido mis culpas. Pero sigo y seguiré en pie por mis latidos, así, incansable e insobornablemente.

También quiero que sepas que tardaremos en volvernos a ver, pero ya no serás solo mi agnóstica Biblia de la que jamás me separé, ahora ya has invadido mi maltrecha armonía. Pero amigo del alma. no me pidas que crea que la utopía ya no existe, si tú, mí osado, mi eterno Mario, eres parte de esa utopía. Viviré rodeada de tus frágiles dogmas, de tus lágrimas secas, de tus siglos de sueños…

Y seguiré transgrediendo alguna orden, para que el futuro se vuelva respirable. Pero me hace falta tiempo sin tiempo, porque todos estamos rotos, pero enteros, diezmados por los perdones, quizás un poco más gastados, pero más sabios y más sinceros.

De momento, mi querido Mario, me quedo, para desmenuzar el mundo, aunque expulsada y sin ganas de volver al exilio que me expulsa, por eso compartiré contigo el vértigo. Ahora sí me despido con tus quebrados susurros, diciéndome: “las batallas, sin medallas”. Hasta siempre Mario.


Kechu Aramburu.
Profesora de Filología Moderna y Género.
24 de mayo 2009.

sábado, 23 de mayo de 2009

¿CUÁL ES EL VALOR DE LA ÉTICA?


Por Kechu Aramburu.


Ya sé que la ética es un “marcador negativo” en términos monetarios, pero en términos políticos tampoco vale nada, en términos civiles nada, en términos constitucionales nada, ¿pues que hago yo con mi ética?, ¿si no tiene valor, si no la puedo poner en valor, si no tiene ningún reconocimiento? Me vale, para mirar de frente cada mañana a todos los mortales. ¿Es posible estar bajo sospecha, por no ser acólita de nada ni de nadie? Certificado está que sí. A mi no se me ocurriría juzgar nunca, ni siquiera con conocimiento de causa. Pertenezco a una cultura cuyo referente antes, durante, y en la democracia, ha sido y es, la libertad y la tolerancia; en esos parámetros me mantengo.

Quienes me conocen bien, saben que la ética es mi inquebrantable compañera de viaje, y tengo la misma plantilla y el mismo prisma para toda la Humanidad: para la inmigrante, para la parada, para la docente, para el político, para el legislador, para el ejecutivo, para mis amig@s; se trata de construir con quien puedas y como puedas, para avanzar, para transformar.

No vale la pena andar por andar, sino caminar para ir creciendo, más. Claro que no hay ruido de sables, hay sables, y soy tan intrínsecamente pacifista, que me parecería una ignominia que me obligaran a revisar el hecho de haber dedicado mi vida, entre otras cosas, a hacer las misiones laicas con determinadas estructuras, que hoy demonizan sus propios fantasmas.

La injusticia me desespera, se ahogan los sueños. En el club de “los ex”, hay overbooking, y me parece un indicador de primera magnitud para la reflexión. Se había decidido que en las ágoras cabían todos y todas, pero hay que tener la denominación de origen decretada y con el precinto que algunos han puesto, puede que se esté dilapidando el espacio. ¿De qué se está hablando? de los que cotizan en Bolsa porque valen, o los que se tienen que conformar con ser bisagras del poder y coaligarse, que da el mismo rédito y no pagan peaje. Porque soy de una izquierda laica y sin aristas, reivindico el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, siendo yo la única que decide sobre mi propio cuerpo, y porque soy de izquierdas en todo y para todo, reivindico el derecho a no tener dueños, a ser libre; y con ese formato a configurar proyectos de ciudadanía de, con y para la libertad.

De qué cambios, qué alternativa se está diseñando, si no se garantiza el más elemental y escrupuloso de los derechos, que es el de la libertad para decidir, para actuar, para trabajar colectivamente, para confluir en una suma de voluntades, en el marco de la diversidad, no de la uniformidad, y además porque también reivindico la interculturalidad y el mestizaje social, reivindico el derecho a galopar.

Nunca doy un portazo y nunca cierro una puerta, pero permitan que se abran las ventanas, a veces, ya muy frecuentemente, falta aire, y para seguir, hay que poder respirar.

No vayan tan rápido, no encasillen, no tengan la tentación de cazar, no disparen, que el patrimonio es de todos, también mío, de Pedro, Maria, de Juan y José.

Interpreten lo preciso, y si es posible nada, porque hemos forjado, muchas y muchos, durante décadas un estandarte de mil colores, para que se sintiese suficientemente representada la ciudadanía, que iba desde el rojo al verde, pasando por el violeta, el rosa, el blanco, y el conjunto de brochazos que da el artista, hasta parecerse su lienzo al arco iris.

Seamos generosos en el análisis, y rigurosos en la percepción, porque la crisis de representación indica que el modelo de una determinada partitocracia, apunta que hay que revisar desde el método, hasta los contenidos, de las “Metas del Milenio”.

No me gustan los anclajes, y si es preciso para navegar suelto amarras. Soy hija de un Capitán-Inspector de la Marina Mercante, y aprendí que en la inmensidad de los océanos, y más cuando hay marejada, se te exige firmeza en el timón y calma en “la procesión”.

Kechu Aramburu del Río.
Profesora de Filología Moderna y Género.

Sevilla 23 de mayo de 2009.

GRACIAS AMIGAS Y AMIGOS

(En agradecimiento a las cientos de personas que me han enviado cartas y mensajes, algunas de las cuales desconocía que eran amigas mias, publico una, que me parece muy ilustrativa)